Historia del Fieltro

El ser humano, a lo largo de su historia ha ido evolucionando y perfeccionando sus técnicas de supervivencia. El fieltro es el primer material textil creado por el hombre, que hasta entonces solo se vestía con cuero, pieles y lana.

Fue en la Prehistoria cuando se comenzó a utilizar la técnica milenaria del fieltro, cuya materia prima es la lana. Cada hallazgo descubierto, nos aporta nueva información sobre la riqueza, la capacidad creativa y grado de perfección obtenidos en la fabricación y sus aplicaciones.

Existen hallazgos que certifican esta antigüedad. Los objetos más antiguos, encontrados en Turquía y Mongolia, son del Neolítico y datan del 6500-5000 a.C. En el museo del Hermitage de San Petersburgo (Rusia), podemos encontrar diversos objetos de fieltro de esa época. El Museo Nacional de Copenhague posee casquetes de fieltro gruesos y sólidos que datan de los principios de la edad de Bronce. Estos casquetes de más de 3500 años se han encontrado en antiguas sepulturas de Jutland y Sleving del Norte. Estos objetos adornados de guarniciones y cordones, pertenecían a las galas y además protegían del frío y de los golpes de espada.

No se sabe a ciencia cierta cómo se descubrió el primer fieltro. Hay varias teorías, incluso leyendas, sobre cómo pudo producirse y todas coinciden en que fue algo casual.

Cuentan que los animales al frotarse contra los árboles dejaban pelo enganchado y apelmazado que pudo ser origen o idea para luego aprender a fieltrar la lana. También se cree que la ropa y calzado que vestían estos hombres primitivos, hecha de vellón, o incluso las sillas de montar, al moverse creaba una fricción que junto con la humedad del sudor creaba una tela fieltrada y compacta.

Una leyenda cuenta que Noé puso en el suelo del arca lana de oveja para que cumpliera la función de una alfombra. Cuando el tiempo se tornó inclemente y comenzó a llover, la lana se humedeció, toda la tripulación de la barca caminó sobre esa lana húmeda y así se formó lo que conocemos como fieltro, una lámina fina de lana cardada.

Otra nos dice que un monje que caminaba descalzo por el desierto creyó que envolviendo sus pies con lana de camello evitaría quemarse y así lo hizo. Al final del día, la humedad y el peso del caminante habían dejado la lana plana y ésta se había vuelto sólida, como formando un tejido.

La historia de San Clemente y San Cristóbal cuenta que los hombres llenaron sus botas de lana para evitar ampollas en los pies y, al final del largo viaje el sudor y el contacto continuo con la piel había convertido la lana en fieltro.

También cuentan que en Pompeya se llevaban a cabo técnicas avanzadas de fieltro con las cuales confeccionaban sombreros o guantes de este material...

Fue utilizado en sus orígenes por tribus nómadas de Asia central, Rusia y Turquía. Se usaba como vestimenta y objetos de adorno pero también lo utilizaban para construir sus chozas. Era un material ideal porque aunque fuera grueso y de gran extensión es ligero, resistente a los vientos, aislante del frío y calor, aguanta bastante bien la acción de la lluvia y retarda el fuego. Aún hoy existen tribus nómadas en Asia que fabrican tiendas y mantas de fieltro, en parte como atracción turística.

El fieltro de lana se caracteriza por la tendencia natural que tienen sus fibras de enredarse entre sí, formando una tela sólida y homogénea gracias a la acción del calor, la presión, la humedad y el frotamiento. Hace falta conocer bien la estructura de las fibras de lana para comprender este proceso natural del cual el hombre ha sabido sacar provecho.

Un sencillo examen microscópico nos muestra que la superficie de las fibras está cubierta de pequeñas escamas; gracias a ellas las fibras de lana se enredan y constituyen el fieltro. A esto se le añade el rizado de las fibras de lana que les permite entrecruzarse durante el fieltrado y adherirse mutuamente gracias a la superficie escamosa.

Desde la revolución industrial el fieltro se fabrica con grandes máquinas industriales, en ocasiones con una mezcla de fibras sintéticas y lana, además usando un método seco con agujas, donde repetidamente entran y salen de las fibras lechos de agujas con púas hasta que se mezclan y forman capas de tela. Los fieltros de lana se encuentran bajo las formas más diversas: telas para confecciones, de buena calidad, hasta discos de pulir. Sus posibilidades de uso son muy extensas.


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